Regreso al primitivismo
31 de Enero de 2005
Javier Marías es uno de los columnistas que más me gustan. Escribe semanalmente en el El País Semanal y normalmente suelo coincidir con sus argumentos, aunque más en lo referente a la política que en lo referente a la sociedad.
Por ejemplo, el artículo (versión libre en su blog) que escribía ayer me parece muy recomendable. Un extracto:
Quizá, con todos estos síntomas previos, no es, pues, tan raro que esté dándose, entre gente no demasiado ilustrada pero abundante, y no necesariamente cerril en todos los aspectos, algo para mí insólito y de una gravedad extrema, a saber: la confusión o indistinción entre lo ficticio y lo histórico. Ante la oportunista proliferación de novelas que fabulan insensatamente acerca de personajes que existieron –sean Leonardo, Vermeer o Juana la Loca–, me encuentro con cada vez más personas, sobre todo jóvenes, que afirman leerlas porque “además así aprendo”, y que creen a pie juntillas los disparates que la mayoría de esas obras de ficción les cuentan, o les cuelan. Es decir, están convencidos de que cualquier fabulación o fantasía son poco menos que documentos históricos, y se las creen con la misma fe que si fueran crónicas de historiadores. O bien ignoran lo que son las ficciones, y las toman por verdades expuestas de forma amena.
A pesar de que novelas como El Código Da Vinci inician mucha gente a la lectura, este tipo de novela histórica donde el límite entre realidad y ficción es, si lo hay, difuso puede llevar a cierta confusión.

31 de Enero de 2005 a las 14:54
Muy cierto, sí. Y hay casos que, aun siendo sorprendentes, son demasiado comunes. Un ejemplo es “La Biblia”.
Por cierto, no sé dónde leí la siguiente anécdota que, si no es cierta, al menos mola. En cierta ocasión le espetaron a Alejandro Dumas: “Usted viola la historia”, y Dumas contestó “Sí, pero le hago unos hijos preciosos”. XD
6 de Febrero de 2005 a las 1:37
¿Y qué le vamos a hacer si la gente se lee cualquier cosa excepto una enciclopedia? Que no es tan difícil contrastar las informaciones… Aunque la verdadera Historia también hay que abordarla con cuidado, que cada historiador la hace ver bajo la bombilla que más le acomode. Besos
17 de Noviembre de 2006 a las 23:25
que ridiculo este articulo, o´sea s como culo, reduntantanculo